Aubrey Beardsley
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| Aubrey Beardsley |
«Querido amigo, le ruego que destruya todos los ejemplares de Lisístrata», podía leerse en las últimas
líneas que el artista Aubrey Beardsley escribió a su editor, Leonard Smithers,
en su lecho de muerte. Beardsley había ilustrado la obra de Aristófanes incluyendo
en las imágenes la representación del vello púbico femenino. Pero Leonard
Smithers, un hábil abogado, eludió la prohibición y encargó imprimir una única
edición para suscriptores de cien ejemplares.
Beardsley se hizo célebre gracias a sus ilustraciones para
la revista The Yellow Book, aunque
perdió el empleo en la publicación como consecuencia del escándalo protagonizado
por Oscar Wilde. Aubrey Beardsley era
el ilustrador de moda en Londres y realizó 17 dibujos para la obra teatral
Salomé, de su colega Oscar
Wilde. Ambos eran un par de dandis, dos decadentes con ingenio que disfrutaban
provocando a la mojigata sociedad victoriana. Wilde le dedicó la obra con estas palabras: Para Aubrey.
Para el único artista que, además de mí, sabe lo que es la Danza de los Siete
Velos, y puede ver esa danza invisible. Antes del estreno de Salomé, las escandalosas ilustraciones: culos,
penes, pechos desnudos, necrofilia, incesto… ya le habían dado al texto bastante
fama, cosa que congratuló tanto a Wilde como a
Beardsley.
Smithers recibió a Beardsley con los brazos abiertos. Por aquel
entonces, Smithers editaba literatura erótica en Francia y lírica religiosa en
Inglaterra; pero los negocios no fueron bien y acabó en la bancarrota, obligado
a empeñar sus muebles para poder financiar la revista The Savoy, en la que ya aparecían dibujos de Beardsley, sin que el
artista tuviera conocimiento de ello. Artista y editor formaron una pareja
peculiar, marcada por una estética gótica. Cuando Beardsley dirigió su última
petición a Smithers, no le preocupaban ya las cuestiones jurídicas. En el
último momento se arrepintió de sus pecados y se convirtió al catolicismo,
como también hizo más tarde Oscar Wilde, pero no quería presentarse ante el
Altísimo cargando en la conciencia las ilustraciones de Lisístrata.
Se sabe con certeza que Smithers vendió varias copias falsas
de la carta a sus clientes bibliófilos. Quizá la añadió a los ejemplares de la
edición y cobró un extra por ello.
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| Ilustración de Aubrey Beardsley para la obra de Wilde "Salomé" |



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