Wilde y Whitman

 


En 1882, Oscar Wilde emprendió una gira por Estados Unidos dando conferencias en 150 ciudades sobre artes decorativas y esteticismo. Durante la mayor parte de la gira, los comentarios de Wilde fueron noticia de primera plana en la prensa nacional, y el público, que abarrotaba las salas, le recibía con recelo o con burla. Iba vestido con calzones hasta la rodilla, capa de terciopelo, medias de seda y zapatos con hebillas, llevaba el pelo largo y un lirio en el ojal. En enero, y después de tres semanas de pesada travesía por el Atlántico, Wilde llegó a Nueva York, tenía 28 años y una gran reputación, ganada no solo por sus historias y ensayos, sino por su papel en la sociedad londinense. A Wilde le precedía la fama ganada con la publicación de Poems, y por la parodia que había hecho de él Gilbert y Sullivan en su obra Patience, subtitulada La novia de Bunthorne.

Walt Whitman había despertado la admiración de Wilde desde que su madre, Speranza, le leyera siendo niño algunos poemas de Hojas de Hierba. En 1882, Whitman tenía 62 años y vivía retirado en Candem, en la margen izquierda del río Delaware, que lo separa de Filadelfia. Wilde tenía programada una lectura en esta ciudad el día 17 de enero, así que no quiso desaprovechar la ocasión y le envió una carta en la que manifestaba su deseo de conocerle. Whitman y Wilde tenían un amigo en común, el editor John Marshall Stoddart, y él fue el encargado de organizar la presentación.

El 18 de enero, Stoddart y Wilde se trasladaban en ferri a Filadelfia para visitar al poeta. Wilde estaba entusiasmado. A media mañana llegaron a casa de Whitman. La sintonía entre ambos autores surgió de inmediato, se llamaron por su nombre, bebieron vino de saúco, hablaron de poesía, de jovencitos, y se deslumbraron mutuamente. Stoddart les dejó solos durante un par de horas, ellos subieron al piso superior y se desataron todo tipo de especulaciones sobre lo que allí sucedió.

Whitman le comentó a un periodista: «Me pareció esplendido, un gran chico». Al regresar a Inglaterra, Wilde le confesó a su amigo George Cecil Ives: «Aún tengo los besos de Walt Whitman en mis labios». Que cada cual saque sus propias conclusiones.

El dramaturgo Michael Whistler es el autor de Mickle Street, una obra de teatro que transcurre en 1882 y se basa en este encuentro entre Walt Whitman y Oscar Wilde. Whitman ha desarrollado una gran carrera literaria y es reconocido por ello. Wilde es joven y aún no ha publicado sus escritos. Ambos literatos se hallan en dos momentos muy diferentes de su vida, pero les une la poesía y su gusto por la belleza. Mickle Street se estrenó en 2015.

 

*Foto: Mark Garvin 

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