Carta a Rothestein


William Rothenstein. Foto: George Charles Beresford, 1902
A la salida de la cárcel y convertido en Sebastian Melmoth, Oscar Wilde reside en el pueblecito costero francés Berneval sur Mer. Lleva una vida tranquila, da largos paseos por la playa, hace excursiones por los alrededores… Sobrevive con la pensión que le envía Constance, su mujer, que entonces reside en Italia, y con el dinero que le prestan los amigos. Su vida ha perdido el aura de esplendor que desprendía antaño y le escribe una carta su amigo Rothestein en la que dice:
Naturalmente que he perdido mucho; no obstante, querido Wil, haciendo el inventario de lo que me ha quedado: el sol y el mar de este mundo maravilloso, las albas empañadas de oro y las noches colgadas de plata, muchos libros y todas las flores y unos cuantos amigos y una cabeza y un cuerpo a los que no faltan salud y fuerza…, realmente soy rico cuando cuento lo que aún poseo. Y en lo que atañe al dinero; mi dinero me hizo un daño terrible. Me arruinó. Solo espero tener lo suficiente para vivir con sencillez y escribir bien.

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